Lineamientos

Lineamientos para trabajar de manera exitosa el Programa Bebé – Piénsalo Bien

MSc. Yolanda Meléndez

Luego de trabajar por más de 10 años el Programa en distintos contextos y escenarios en Latinoamérica podemos ofrecer algunos lineamientos que consideramos de gran utilidad para el profesional que desee ser facilitador de este Programa. Muchas de estas mismas recomendaciones podrían ser aplicadas en la implementación de otros Programas educativos en el campo de la sexualidad, utilicen o no los equipos que distinguen al Programa Bebé – Piénsalo Bien.

El abordaje que se dé al Programa debe comunicar al joven o a la joven, la responsabilidad y seriedad que inviste a esta particular construcción pedagógica. El enfoque de credibilidad y respeto que proyecte el/la facilitador/a (o el equipo facilitador) y que comunique a los y las participantes, será fundamental para que ellos/as a su vez decidan asumir con esa misma actitud el reto del proceso educativo al que se les invita.

Perfil del facilitador o facilitadora (o equipo): Debe ser un profesional que acepte el reto de trabajar para lograr un impacto real en el joven o la joven. Debe creer en el Programa que asumirá y que éste puede a su vez lograr un impacto significativo. El tema de la sexualidad es sumamente amplio y dinámico, por lo que debe tener una disciplina autodidacta e investigativa. De igual forma es sumamente importante que se visualice a sí mismo/a como lo que es, facilitador/a de la búsqueda y  del aprendizaje de otros; por consiguiente su papel de escucha es esencial, en especial bajo los temas que provoca el Programa BPB. Es fundamental que tenga la capacidad y habilidad para  trabajar los objetivos y temáticas del programa, en especial lo vinculado a sexualidad humana, desde una visión del ser integral que somos como humanos, esto, facilitará una visión más completa para la toma de decisiones de los y las participantes.   A su vez el aprendizaje personal como producto de su papel, será inevitable y continuo, se requiere de humildad para reconocerlo así, los adultos aprendemos muchísimo de nuestro encuentro, dentro del proceso educativo, con los y las jóvenes participantes. Es necesario contar con profesionales que no sean jueces, sino facilitadores del aprendizaje, la función entonces será la de brindar oportunidades de ampliar las consideraciones personales de los y las participantes, los conocimientos, las vinculaciones con la realidad. Con estos elementos los y las jóvenes podrán tomar decisiones con información.

El facilitador o la facilitadora, es un elemento sumamente relevante para el éxito del Programa, de manera que encontrar a esta persona, que con gran responsabilidad desee voluntariamente aceptar el reto, es un asunto de extrema importancia.

Equipo de trabajo: El programa requiere del apoyo de un equipo de trabajo que asuma el reto de la implementación. El trabajo puede ser fascinante para una persona, pero sino forma parte de un equipo que asuma conjuntamente la labor, en un breve período estará exhausta. Como equipo se debe tomar el Programa como una labor de todos y todas, para el impacto.

Duración de la simulación: Trabajar con los simuladores de bebés por no menos de dos noches, preferiblemente tres noches y sus días, de manera consecutiva, por joven participante. No recomendamos que se entreguen los simuladores por una noche solamente pues la emoción y expectativa del estudiante puede crear una fantasía alejada, del esfuerzo real que el cuidado de un bebé demanda.  No se trata de homologar la experiencia a la vida real pues esto es imposible, pero si proveer un momento de aprendizaje protegido, efectivo y vinculante con la realidad.

Acompañar el programa de un currículo educativo completo: Es fundamental para el impacto. El Programa Bebé – Piénsalo Bien, es precisamente una base curricular sobre la que se construye un proceso educativo más completo y relacionado con la realidad que desconoce el joven y con la que vive día a día. La experiencia del cuidado de los simuladores NO ES el programa, es apenas una parte, muy significativa por cierto y atractiva para el o la joven, pero debe ser acompañada de talleres que les permita completar los conocimientos sobre la temática relacionada y promover comportamientos saludables y seguros.

Aprendiendo desde lo básico: En el Programa BPB, todos y todas tienen el completo y total derecho a no saber, por esa razón se inicia la construcción del conocimiento desde lo más básico o elemental.

Ambiente de respeto: El ambiente del aula, siempre debe proveer de respeto al participante. Se habla de la vida misma y la vida debe ser respetada. Mi compañero o compañera, debe ser respetado/a, su duda puede ser la mía aunque no me atreva a manifestarlo, por eso mi actitud exigida es respetar sus dudas, sus temores, sus ideas,…

Conversando con la Verdad: La verdad es una de los valores de base en el Programa BPB. No se recurre a tergiversar información o acomodarla para complacer posturas. En algunos temas encontraremos, en una búsqueda genuina y científica, que existen posiciones diversas y encontradas, de manera que así, al llegar a estas encrucijadas, cada quien podrá ejercer su derecho a la toma de decisiones personales, luego de ser invitado a considerar las informaciones encontradas.

Se enfatiza en el papel primordial e irrefutable de los padres y madres de familia: El Programa BPB, procura construir puentes de comunicación entre padres/madres e hijos/as. Conociendo el papel prioritario de los padres y madres en la formación de sus hijos/as, y a su vez, las dificultades que la ejecución de esto ha traído en materia de sexualidad, el programa procura brindar constantemente espacios de acercamiento entre generaciones para que se pueda conversar de forma amena sobre la temática.

Recomendamos explícitamente que los padres y madres de familia sean involucrados en la experiencia educativa, que se les dé a conocer el papel que deben asumir y los espacios a aprovechar. Para esto se debe hacer como mínimo, una reunión donde se pueda informar, escuchar, evacuar dudas y unir esfuerzos.

Procurar vincular varias necesidades de formación para el/la participante: Dado que el adolescente enfrenta problemáticas diversas hacia las que debe tomar decisiones, el Programa BPB, procura vincular algunas temáticas que facilitarán la clarificación de una realidad heterogénea o multifacética. Por eso se han tratado de ir incorporando diversos temas como: sexualidad, maternidad adolescente, paternidad y maternidad responsable, prevención de adicciones y violencia, prevención del embarazo en la adolescencia, tolerancia, gobierno de sí mismo/a, toma de decisiones, cuidado y desarrollo del niño/a,…entre otros.

Un Programa Integral: El Programa BPB, procura explorar los aspectos emocionales, biológicos, sociales, eróticos y axiológicos de la sexualidad, así como sus implicaciones en la salud, familia, economía y proyecto de vida del adolescente.

Proveer información completa y fidedigna: Un panorama adecuado para ser plataforma del proceso de toma de decisión, debe tener información completa y confiable. De otra manera las decisiones se tomaran sobre la desinformación y el buen resultado de éstas, será un asunto aleatorio. Estas son bases esenciales del proceso de toma de decisión.

Realizar procesos de inducción sobre objetivos  y metodologías del Programa, con los otros actores vinculados a la vida del estudiante. De manera especial los docentes y otros funcionarios del plantel educativo, deben conocer del Programa y evacuar dudas sobre estas nuevas modalidades vivenciales y constructivistas del aprendizaje. Hacerles participar como consejeros y observadores de la experiencia educativa de los y las estudiantes es hablarles con un mismo lenguaje y cooperar en la construcción del aprendizaje significativo de los educandos. La temática de la sexualidad humana se ha incorporado ya en muchos países como un contenido transversal en la educación, es precisamente esta metodología la que se patenta en las aulas, pasillos, comedores y en la comunidad educativa, cuando cada uno aporta vivencias y se convierte en un participante activo.

Se debe tomar en cuenta detalles sobre la realidad y perfil del estudiante participante, para asignar la simulación que sea adecuada a su necesidad, personalidad, destrezas, circunstancias, familia, proyecto de vida, y más… Ya en el momento de programar los simuladores de bebés, si la persona encargada no está relacionada de manera cercana a los y las participantes, puede solicitar mediante un breve formulario a los docentes u orientadores que si lo están,  que le hagan llegar por anticipado, consideraciones especiales que se debe tener con algunos/as estudiantes.